Resumen (por capítulos)
1) La Pesadilla - El libro comienza cuando
Alexander Cold despierta sobresaltado por una pesadilla en la que un enorme
pájaro negro se llevaba a su madre, Lisa Cold. Ese día, Alex fue a su casa en
el recreo porque se le había quedado su flauta, cuando llegó escucho llantos y
se dio cuenta que venía de la habitación de sus padres. Su padre le estaba afeitando la cabeza a su mamá, él se encerró
en su cuarto y lo destrozó sin pensar. Su padre estaba haciendo esto porque se
le iba a caer por la quimioterapia. Sus hermanas Andrea y Nicole se burlaban de
él frecuentemente, y en ese momento lo hicieron. John Cold, padre de Alexander
le explica que tendrá que llevar a Lisa Cold, quien tenía cáncer, a Texas donde
le harían un tratamiento largo y complicado y que sus hermanas se irían a vivir
con la abuela materna, Carla y Alexander con su madre Kate, quien le daba
miedo. Alexander prefería a la abuela Carla, pero se tuvo que conformar. Él
viajará a Nueva York para luego irse al Amazonas con su abuela Kate Cold.
Alexander quería ser un gran músico como su abuelo Joseph Cold.
2) La Excéntrica Abuela - Este capítulo comienza cuando
Alex está en el aeropuerto de Nueva York y a su abuela se le olvida recogerlo.
Alex decide tomar el autobús para llegar al apartamento de su abuela, en el
autobús conoce a una chica llamada Morgana, al principio era amistosa y lo
ayudo, pero acabó engañándolo y robándole su toda su mochila, su flauta, su
dinero y casi se roba su pasaporte, pero Alex lo llevaba con él.
3) El Abominable Hombre de la Selva - Llegó al apartamento de Kate muy tarde, ella le dijo
que si no era capaz de llegar desde el aeropuerto a su apartamento, menos iba a
poder sobrevivir en la selva. Alex describió el apartamento como pequeño,
oscuro, atiborrado y caótico, Alex le dice que le robaron todo, pero no
menciona a Morgana. Kate le dio a su nieto la flauta de su abuelo, Joseph Cold
ya que le habían robado la otra. Su abuela también le explicó que la revista
International Geographic había pagado por una expedición al corazón de la selva
amazónica entre Brasil y Venezuela en busca de una criatura gigantesca que
había sido vista varias veces. También le dijo que la expedición era dirigida
por el famoso antropólogo Ludovic Leblanc y que contaban con un guía brasileño
llamado César Santos, quien había pasado la vida en esa región y poseía una
avioneta algo destartalada. Kate le dijo que durmiera en el sofá, ya que mañana
empezaría a trabajar para ella.
4) El Río Amazonas - Este capítulo comienza con Kate y Alexander en un avión comercial,
sobrevolando el norte de Brasil, de camino a Manaos. Kate le informó a su nieto
que subirían por el río Negro hasta el Alto Orinoco, un triángulo casi
inexplorado donde se concentraba la mayor parte de las tribus indígenas, se
sospecha que de ahí proviene la Bestia.
Se bajaron del avión y se encontraron
con los otros miembros de la expedición. Además de Kate y Alexander estaba
Timothy Bruce, un fotógrafo inglés, su ayudante mexicano Joel González y el
famoso antropólogo Ludovic Leblanc, un hombrecillo de unos cincuenta años bajo,
flaco y nervioso. El guía brasileño, César Santos no pudo llegar a buscarlos ya
que su avioneta estaba descompuesta, así que los esperaría en Santa María de la
Lluvia, donde se trasladarían en barco. La tripulación y la mayoría de los
pasajeros eran caboclos, como se les llamaba a la gente del Amazonas eran una
mezcla entre razas; blancos, indios, y negros. También iban algunos misioneros
americanos, soldados y una doctora venezolana de unos 35 años llamada Omayra
Torres, quien llevaba el propósito de vacunar a los indios. Varias veces al día
llovía, así que la ropa nunca se secaba del todo, además los insectos atacaban
al ponerse el sol. Al tercer día, durante una mañana radiante la embarcación se
detuvo debido a una falla en el motor. Los miembros de la expedición y la
doctora Torres desembarcaron en Santa María de la Lluvia, consistía en unas
pocas casas, un pequeño hospedaje, como un hotel, un hospital atendido por dos
monjas, una iglesia católica, un par de pequeños almacenes y un cuartel de
ejército. Allí los esperaban César Santos, su hija Nadia Santos y Borobá, el
mono de Nadia, Alex calculó que Nadia tenía la edad de su hermana Andrea, unos
doce o trece años. César se disculpó por no esperarlos en Manaos y los llevo al
hotel, que resultó ser una construcción de madera sobre pilotes a la orilla del
río que consistía de muchas hamacas protegidas por mosquiteros. Nadia llevó a
su nuevo amigo, Alex, a conocer el pueblo, le hablo de su madre canadiense y le
presentó al padre Valdomero, quien cree que vio a la Bestia.
5) El Chamán - Los niños regresaron al hotel
donde estaban reunidos los miembros de la expedición en torno a César Santos y
la doctora Torres discutiendo los preparativos del viaje. Leblanc había
contratado a un indio llamado Karakawe como su asistente persona. El profesor
Leblanc y la doctora Torres tuvieron una pequeña discusión, ya que la doctora
Torres exigía ir, pero el profesor decía que no tenían ni suficiente dinero, ni
suficiente espacio. Momentos después llego el capitán Ariosto, jefe del cuartel
y Mauro Carías, el empresario más rico de los alrededores. Después de la cena,
de la cual Alex no comió, Nadia se lo llevó a las afueras de la aldea aunque su
padre, César Santos, había dicho que no lo hicieran. Ahí se materializó ante
ellos Walimai, un brujo anciano. Nadia conversó con él en otra lengua y él le
dio un talismán. Luego se fue repentinamente, tal como había aparecido.
6) El Plan - Esa noche Alexander durmió
sobresaltado, permaneció desvelado en la oscuridad pensando en la Bestia y en
lo sucedido entre Nadia y el indio. Esa noche Alex escucho unos murmullos, se
acercó a la hamaca donde dormía Nadia y la despertó, ella le indicó a Borobá
que se quedara y ella siguió a Alex. Salieron hacia la terraza y se encontraron
con Ariosto y Mauro Carías sentados en una mesita, fumando, bebiendo y hablando
en voz baja. Estaban hablando en español, así que Nadia le tuvo que traducir al
muchacho americano. Carías y Ariosto querían desocupar esa zona para conseguir
los minerales que había y hacerse ricos, para esto tendrían que deshacerse de
los indios. Mientras Alex y Nadia espiaban a Alex se le apareció una serpiente
surucucú, pero Nadia lo ayudó y la apartó. La mañana siguiente se dieron un
chapuzón, y Alex se devoró una piña que le trajo Nadia, ya que no comía hace
días.
7) El Jaguar Negro - Antes de partir de Santa María
de la lluvia, Mauro Carías los invito a su campamento. Carías tenía recintos
similares en varios puntos estratégicos del Amazonas para controlar sus
múltiples negocios, decían que sus riquezas habían empezado con gallinas. Dicen
que las soltaba en el bosque y luego les abría el buche con un cuchillazo y les
sacaba el oro que habían tragado. Alex sabía que esto debe ser exagerado ya que
el oro no está sembrado como maíz en el Amazonas. En el campamento de Carías
había un jaguar negro, Alex se acercó y puso sus dos manos en el alambre que lo
separaba del animal, y se quedó mirándolo fijamente. Todo desapareció, se
encontró solo frente al animal en una vasta planicie de oro, rodeado de
altísimas torres negras, bajo un cielo blanco donde flotaban seis lunas
transparentes, como medusas. En ese momento Carías le había dado una orden a un
empleado, el empleado trajo un mono arrastrado hacia la jaula del jaguar,
Carías lo cogió y lo lanzó a la jaula. Todos estaban sorprendidos, Alexander se
lanzó a la carrera sin pensar lo que hacía, pisando y rompiendo sus lentes. Se
abalanzó hacia la puerta de la jaula dispuesto a rescatar a ambos animales, al
mono de su segura muerte, y al jaguar de su prisión. Al Kate Cold ver esto
salió corriendo pero antes de que ella lo alcanzará dos empleados de Carías ya
lo habían cogido. De repente el jaguar atrapó al mono y lo devoró en un
mordisco, en ese mismo momento César Santos sacó su pistola de su cinto y
disparo a la fiera entre los dos ojos, Alex sentía como si le hubiera dado a
él. Carías confrontó a Santos, pero sabía a que no podía pelear con el frente a
los periodistas. Salieron de ahí rápidamente, Nadia los esperaba afuera. Alex
le contó lo sucedido a Nadia y ella le explicó que había encontrado a su animal
totémico, que todos llevamos el espíritu de un animal, y que su verdadero
nombré era Jaguar. Ella no había encontrado su animal totémico, y dijo que esto
se lo había enseñado Walimai. No le había dicho a nadie que hablaba con Walimai
porque él prefiere la soledad, la única compañía que soporta es la del espíritu
de su esposa, de vez en cuando se aparece en algún shabono por una ceremonia o
enfermedad, pero nunca se aparecía entre los nahab, como los indios llamaban a
los forasteros. César Santos explicó que remontarían el río en lanchas de motor
hasta el Alto Orinoco. Allí armarían el campamento, nombró a Matuwe como su
guía indio.
8) La Expedición - Nuevamente se encontraban
navegando río arriba, iban 13 adultos y 2 niños en un par de lanchones de motor,
ambos pertenecientes a Mauro Carías, quien los había puesto a disposición de
Leblanc, todos estaban muy tensos. Alex le contó a Kate sobre la conversación
entre el capitán Ariosto y Mauro Carías y ella escucho interesada. No se
encontraron con ninguna otra embarcación, pero la flora y la fauna eran
maravillosas. César Santos cogía frutas desde el barco y los tripulantes se las
saboreaban y con esos paisajes, los fotógrafos estaban de fiesta. Más adelante,
un soldado murió misteriosa y silenciosamente, fue una muerte instantánea por
una especie de lanza de alrededor de un pie de largo y una punta impregnada en curare, un veneno utilizado por
los indios para el cual no se conocía antídoto. A partir de ese momento el
viaje fue de mal en peor. La vegetación se hizo más densa y la luz del sol solo
les daba cuando navegaban al centro del río. Se dividieron los turnos de
vigilancia por la noche, excluyendo al profesor Leblanc. Se decidieron bañar en
el río un rato, todo estaba bien hasta que vieron que una serpiente envolvía al
fotógrafo Joel González a la orilla del río. Alex fue el primero en llegar, ya
que pertenecía al equipo de natación de su escuela. Luego se dieron cuenta que
era una anaconda, se le rompieron varias costillas y estaba choqueado, tenían que
regresarlo a Santa María de la Lluvia.
9) La Gente de la Neblina - Esa noche colgaron las hamacas
entre los árboles y fueron asignados turnos de dos horas, para la vigilancia y
para mantener el fuego prendido, había un olor terrible. El primer turno le tocó
a Omayra y a Timothy, el segundo fue de Alex, Kate y los soldados, el tercero
fue asignado a Matuwe, César Santos y a Nadia, y el cuarto era de Karakawe y
otros soldados. Más tarde en la noche, en el turno de vigilancia de Alex, se
les apareció un gran jabalí, no le podían disparar porque la visibilidad era
limitada, esperaron a que se fuera. A la mañana siguiente, Alex se despertó ya
cuando todos estaban en pie, uno de los caboclos había desaparecido. Timothy
Bruce, César Santos y dos soldados recorrieron los alrededores y lo
encontraron. Estaba de frente, tirado entre unos helechos, tenía una expresión
de absoluto terror en la cara y tajos profundos en el torso. La doctora Omayra
Torres confirmó su muerte, en el lugar de su muerte la fetidez era más fuerte
que la noche antes. Estaban buscando a los indios para vacunarlos. Ludovic
Leblanc, que se consideraba experto en eso, decía que por cada shabono había
por lo menos 50 personas y rara vez sobrepasaban los 250. Al otro día, Nadia le
contó a Alex que había visto a Karakawe haciéndole algo al radio, que cuando lo
probaron se había dañado. Alex y Nadia sospechaban que él era el ayudante de
Carías con su plan. Nadia encontró un árbol de urucupo, Alexander dice que
parecían almendras peludas. Nadia las abre saca unas semillas de adentro y las
mezcla con saliva para crear una pasta con la que se podían pintar. Más tarde
en el día Nadia llamó a Alex y salieron del campamento, tuvieron un encuentro
con la gente de la neblina, pero no les pudieron hablar, a penas los vieron.
10) Raptados - El día próximo
transcurrió lento y fastidioso. Esa misma noche desaparecieron dos soldados
durante su turno, luego se dieron cuenta que tampoco estaba la lancha, habían
escapado del miedo. Ese día a Alex le picó una hormiga de fuego y le arruinó
gran parte del día. Más tarde Nadie le contó que mientras los demás hacían sus
deberes ella vio a Karakawe rondando las cajas de vacunas, cuando se dio cuenta
que le vio le apretó el brazo de tal manera que se le quedaron los dedos
marcados, le dijo que si dice una palabra lo pagaría muy caro. Los niños se lo
contaron todo a la doctora Torres, lo de Carías, lo de Karakawe, todo. Ella les
dijo que no le quiten el ojo de encima, y que no preocuparán a César con eso,
que entre ellos lo resolverían. A la noche, mientras Alex tocaba el concierto
de flauta favorito de su mamá, Nadia lo llamo diciendo que la gente de la
neblina estaban ahí otra vez, dijo que pensaba que era por la música,
decidieron ir. Los indios invisibles lo agarraron violentamente y se lo
llevaron, sin saber lo que estaba pasando. Pareció qué corrieron un largo
camino, y se imaginaba que toda la expedición los estaría buscando, como le iba
a explicar su abuela a John Cold que se le perdió su hijo en la selva. Al
soltarlo, el alivio en los músculos fue inmediato. Espero unos minutos, iba a
coger su navaja Swiss Army pero una mano lo detuvo, Nadia le dijo que no les
iban a hacer daño. Alex sentía un líquido tibio por su frente, era sangre. Los
indios le ofrecieron masato, una bebida fermentada hecha con mandioca masticada
y saliva, sólo la bebían los hombres y aunque Alex casi vomita con la
explicación de Nadia, no se atrevió a rechazarla ya que sería un insulto. Con
el golpe recibido en el cráneo y el masato se trasladó al mundo de arenas de
oro, las seis lunas y el cielo fosforescente sin esfuerzo. Esa noche se
apareció la Bestia, pero los únicos sobrios y despiertos eran Nadia y Borobá.
El mono se inmovilizó por completo y Nadia alcanzó a vislumbrarla antes de que
el olor la hiciera perder los sentidos, pronto le contaría a su amigo lo mismo
que había dicho el padre Valdomero; era una criatura de forma humana, erecta,
de unos tres metros de altura, brazos poderosos terminados en garras curvas
como cimitarras y una cabeza pequeña, desproporcionada para el tamaño del
cuerpo. Se movía con gran lentitud, pero de haberlo querido los pudo haber
destripa a todos, la fetidez que emanaba era como una droga. El grupo se puso
en marcha detrás del jefe que lucía la corona de plumas a quien decidieron
llamar Mokarita, a su lado siempre iba Tahama, el mejor cazador de la tribu.
11) La Aldea
Invisible - Mokarita, el jefe de las plumas amarillas, autorizó al grupo a un
descanso antes de emprender el ascenso de la montaña. Nadia dijo que ella no
puede subir eso, es la primera vez que Alex la vio derrotada, la simpatizó
aunque su padre, John, era uno de los más experimentados escaladores de Estados
Unidos. Nunca había visto una roca tan escarpada como la que tenía por delante.
Era prácticamente imposible escalar los costados de la catarata, sin cuerdas y
sin ayuda. Nadia le trató de explicar a Mokarita que ella no era capaz de subir
eso, todos los indios se mostraron muy molestos, pero Alex empezó a tocar
flauta y se tranquilizaron, como hipnotizados. Pidieron una soga a los indios,
se la amarraron entre ellos, y la escalaron juntos. Alex le dijo a Nadia que se
concentrara en copiar sus movimientos y que no mirará hacia abajo. Escalaron
hasta una cueva, la cascada parecía una cortina de agua frente a la entrada.
Mokarita se había resbalado, pero por suerte había caído en una rama, Alex bajó
y lo logró salvar. Mokarita no mostraba señales de dolor ni se quejaba, pero
estaba muy débil y herido. La aldea de la gente de la neblina Tapirawa-teri
parecía invisible al igual que sus habitantes, era diferente al típico shabono,
eso confirmaba la sospecha de Alex que la gente de la neblina eran diferentes.
12) Rito de
Iniciación - La fiesta, o rito, de iniciación comenzó por la tarde y duro toda la
noche. Los indios, pintados de pies a cabeza, cantaron, bailaron y comieron
hasta hartarse. Era una descortesía rechazar lo ofrecido, de manera que Alex y
Nadia también comieron bien. Mokarita iba debilitándose con el tiempo, Alex
pensaba que se le había reventado algún órgano interno, ya que no tenía heridas
visibles, él les dijo que habían sido los primeros nahab en pisar el
Tapirawa-teri. También les hablo del Rahakanariwa, un pájaro chupa-sangre muy
peligroso para la gente de la neblina, la razón por la cual son invisibles es
el Rahakanariwa, viven escondidos. Mokarita murió al amanecer. Esa mañana Nadia
llamó a Walimai con su talismán, que era un hueso tallado, pero por más que
sopló no apareció. La gente de la neblina decidió usar yopo, un polvo verde que
solo usaban los hombres. Se lo distribuían en parejas, la pareja debía
soplárselo al otro directo a la nariz, llegaba al cerebro y empezaban a
vomitar, dar saltos, gruñir, ver visiones y una mucosidad verde le salía por
las fosas nasales y la boca. Lo usaban para transportarse al mundo de los espíritus,
querían descubrir quién era el enemigo que había matado a Mokarita. Alex y
Nadia trataron de mantenerse alejados porque sospechaban que iba a terminar
mal. Esto no funciono por mucho tiempo ya que uno tuvo una visión de que el
muchacho americano era el enemigo, enseguida fueron a darle, el salió corriendo
pero lo atraparon y lo arrastraron hasta Tapirawa-teri riéndose, como si solo
fuera una broma pesada. Lo ataron a un árbol, pero Nadia se acercó a él, sin
que nadie la detuviera, nadie esperaba que una muchacha los desafiaría, pero
ella marchó hasta allá con tal seguridad y soltó a Alex. Retrocedieron
disimuladamente pero no llegaron lejos, porque Walimai hizo su entrada a la
aldea. Él explicó la crueldad de los Nahab dijo que el Rahakanariwa solía adoptar
la forma de enfermedades. Ahí Nadia interrumpió y les hablo de la doctora
Torres, dijo que tenía las vacunas que podían evitar la epidemia y que era más
poderosa que el Rahakanariwa. Los muchachos fueron invitados porque tenían que
cumplir una misión importantísima. Los muchachos y la tribu tomaron ayahuasca,
Alexander se vio frente a los dioses totémicos convertido en un jaguar,
mientras Nadia volaba por los cielos en forma de un majestuoso águila, ahí ella
supo que era la protectora de la gente de la neblina, su madre-águila. Ella vio
unos huevos brillantes en la cima de un tepui, la montaña más alta. Había 3
huevos brillantes de cristal en su nido. A la mañana del día siguiente, al
regresar del mundo de los animales totémicos los chicos se contaron sus
experiencias. Discutían sobre el significado de los huevos, Nadia decía que no
eran de ella, pero eran importantes y los tenía que conseguir para salvar a la
gente de la neblina. Iyomi, la esposa de Walimai fue nombrada como su nueva
líder. Ella decidió nombrar a otros líderes; Tahama era el jefe de la guerra y
la caza, Águila era líder para aplacar al Rahakanariwa, Jaguar, jefe para
negociar con los nahab (forasteros) y sus pájaros de ruido y viento (aviones,
avionetas, helicópteros), jefe para los dioses era Walimai y jefe de los jefes
Iyomi. Iyomi dio otras órdenes, dijo que la niña Águila debería mantener su
alma blanca para enfrentarse al Rahakanariwa y que el niño Jaguar debería
convertirse en hombre y recibir sus armas de guerrero. No podían hacer el rito
tradicional de convertirse en hombre porque demoraba mucho, tuvieron que
improvisar algo para Alex, esto le toco a Walimai y a Tahama. El rito de
iniciación de Alex comenzó en la mañana y duro toda la tarde y toda la noche.
El rito acabo y Alex era hombre.
13) La Montaña
Sagrada - Alex y Lisa tuvieron una conexión telepática. El encuentro de Alexander
Cold con su madre pudo haber durado un instante o varias horas, ninguno de los
dos lo supo con certeza. Lisa le contó a su marido John, pero él pensó que era
efecto de los medicamentos. Cuando al fin Alex despertó de la fiebre, Nadia se
encontraba a su lado, Walimai también. Alex le explico la enfermedad de su
madre a Walimai y le preguntó si había alguna planta capaz de sanarla. Él le
contesto que había una planta que se mezclaba con el agua de salud que era
posible que sanara a su madre. Alex determinado, dijo que haría todo lo posible
para encontrarlas. Al día siguiente se irían con Walimai al mundo de los
espíritus a buscar los huevos del sueño de Nadia. Cuando llegaron a la base del
más alto tepui del Ojo del Mundo, Walimai explicó que nadie había visitado ese
lugar sin ser invitados por los dioses. Añadió que en cada generación había una
persona, siempre un chamán que era designado a vivir en el tepui y servir de
mensajero, esto le había tocado a él, había vivido contos dioses y conocía sus
costumbres. Estaba preocupado porque no había encontrado a su sucesor. La
entrada era un pasaje angosto que se abría a una cueva espaciosa. Poco a poco
vislumbraron el final del largo pasadizo, vieron una tenue claridad verde, al
asomarse se encontraron en una caverna cuya hermosura era casi imposible
describir. De pronto vieron que algo se movía al otro extremo de la gruta y un
instante después se desprendió de una roca de cristal azul algo que parecía un
extraño pájaro, algo así como un reptil alado, un dragón bello del tamaño de un
gran pelicano. Siguieron a Walimai por muchos túneles, pasaron por otras grutas
pero no hubo ninguna tan maravillosa como la primera. El laberinto que habían
cruzado penetraba en los adentros del tepui. El sol creaba un fenómeno óptico,
seis lunas, las que Alex había visto en sus sueños y visiones. Varios metros
más abajo se encontraba un gran valle redondo y en el centro, centellante como
una corona, se alzaba orgulloso El Dorado. Nadia y Alex ahogaron una
exclamación asombrados por el resplandor increíble de la ciudad de oro. Al
llegar al valle los viajeros se dieron cuenta que no era una ciudad y tampoco
era de oro, se trataba de una serie de formaciones geométricas naturales y el
color dorado provenía de mica, un mineral sin valor muchas veces confundido con
el oro, lo llamaban oro de tontos
14) Las Bestias - Alex y Nadia vieron a la Bestia,
estaba a media cuadra de distancia y se dirigía hacia la ciudad. Parecía un
gigante hombre-mono, de más de tres metros de altura, erguido en dos patas con
poderosos brazos que colgaban hasta el suelo y una cabeza pequeña. Estaba
cubierto de pelo como alambre y tenía 3 garras en cada mano. Se movía con tan
increíble lentitud que parecía que no se movía. Nadia la reconoció de inmediato
porque ya la había visto, parecía una pereza. Luego se dieron cuenta que hablan
y hay más de una, hay muchas bestias. Debido a su lentitud, las bestias eran
vegetarianas, sus garras estaban hechas para escalar, no para matar. A veces,
cuando los frutos del tepui no daban, los indios les tenían que traer
sacrificios, papas mandioca, frutas, nueces. Los indios guardaban el secreto de
la ciudad de oro falso celosamente, protegiendo a las bestias, mientras ellos
les reservaban la historia a los indios. Las Bestias salían para atacar a los
nahab, no a los indios. Las Bestias comían poco, masticaban por horas. Las
Bestias mandaron a Jaguar y a Águila a combatir con el Rahakanariwa, y preguntó
que le deberían dar de recompensa, ahí los niños interrumpieron y dijeron que
deseaban los tres huevos del nido y el agua de la salud. Walimai les explico
que habían violado la elemental norma de reciprocidad; que no se puede recibir
sin dar, esto fue una gran ofensa para las bestias. Alex intervino y dijo que
tenía un ofrecimiento, mientras tocaba la flauta, eso tranquilizo a las
enojadas bestias. Nadia comenzó a bailar.
15) Los Huevos de
Cristal - A cambio del ofrecimiento de los
niños las bestias le otorgaron a los chicos necesitaban. Indicaron a Nadia que
tenía que subir a la cima del tepui, y a Alex que debe descender a las
profundidades de la tierra. Los niños tenían que ir separados, no podían
compartir las misiones, todo viaje al reino de los espíritus era solitario y
añadió que sólo disponían del día próximo para hacerlo, si no regresaban al
anochecer del próximo día se quedarían en el tepui sagrado por siempre. El
resto del día lo pasaron recorriendo El Dorado y contándose sus vidas. Al otro
día se iban en la misión, Walimai les advirtió que si iban, no había vuelta
atrás, ya que no podían volver con las manos vacías, tendrían que vencer los
obstáculos, el les preguntó sí estaban seguros que querían hacer esto y ambos
afirmaron. Nadia escaló por donde mismo había descendido con Walimai y Alex
desde el laberinto hasta la base del tepui, cuando llegó a los huevos no los
podía cargar, parecían muy pesados y por más que trataba no podía. Luego recordó
la ley de reciprocidad y tuvo que entregar el talismán que le había entregado
Walimai para obtener los huevos.
16) El Agua de la
Salud - Alexander tenía que descender hasta las profundidades de la tierra,
bajaba por pasajes angostos y oscuros. Cuando parecía que el angosto pasaje no
terminaría nunca, oyó un río, se impulsó hacia adelante y pudo ver a una figura
humana en el agua, como una sirena. La tentación de acercarse a la bella
criatura que lo llamaba y abandonarse al placer era insoportable. Iba a hacerlo
cuando notó que era igual a Cecilia Burns, su amor de toda la vida, su mismo
pelo castaño, sus ojos azules, sus mismos gestos. Una parte de su cerebro le
advirtió que eso era su imaginación, tal como eran esas medusas de mar,
gelatinosas y transparentes, que flotaban en el aire pálido de la caverna.
Sabía que esa no era el agua que salvaría a su mama, que era un juego de su
mente para distraerlo de su misión. Decidió seguir adelante, no había tiempo
para perder, siguió el sendero dejando atrás la laguna y la aparición de la
muchacha. El largo sendero estaba cubierto de moho y habitaban ahí larvas,
gusanos, insectos y grandes sapos que tenía que sacar del camino con sus pies
descalzos, eso le daba un asco incontrolable. Doscientos metros más allá la capa
de moho y los sapos desaparecieron. Aliviado, pudo echar una mirada a su
alrededor y se dio cuenta que estaba rodeado de colores, muchas piedras de
colores, cogió su navaja Swiss Army y despego una y vio que salían muy fácil.
No sabía mucho lo que eran, pero reconoció el verde de las esmeraldas y el rojo
de los rubíes, se dio cuenta que estaba en El Dorado real. Sabía que podía
llenar la calabaza que le había dado Walimai para el agua con esas piedras y
hacer una fortuna. Despegó una piedra verde de la pared y la examino, no tenía
el brillo de una esmeralda pero ciertamente era del mismo color, la iba a echar
en la calabaza pero recordó el propósito de su misión, obtener el agua de la
salud para su madre. Se echó la piedra en el bolsillo y siguió adelante
preocupado porque había perdido varios minutos. Su próximo obstáculo fue una
pared de piedras, pero se recordaba que en el invierno su madre le había pedido
que llevara una leña y el alegaba que ni Hércules lo podía hacer, pero ella le
enseño que lo podía hacer un palo a la vez, así hizo con las piedras. Fue un
trabajo lento y pesado pero al fin logro abrir un boquete, sentía como si
hubiera abierto la puerta de un horno, vapor caliente salió obligándolo a
retroceder, pero poco a poco fue disminuyendo hasta que se desapareció, cuando
se asomó por el boquete vio una caverna con un pozo profundo en el centro donde
estaba la lava. Estaba en el corazón del cráter. La caverna tenía forma
irregular, el calor era peor que una sauna y era alumbrada por la luz rojiza de
la lava. Vio que había una sala a la derecha, procedió y el calor disminuyó.
Repentinamente sintió una brisa insoportable, se dio vuelta y vio a un
murciélago gigante con alas de cinco metros. Su cuerpo de rata era dos veces
más grande que su perro, Poncho, y en su cabezota se abría un hocico provisto
de largos colmillos de fiera y no era negro, sino completamente blanco, como un
murciélago albino. Alex estaba aterrado, pero comprendió que como las Bestias,
esa especia era la última de unos tiempos muy antiguos. El animal era ciego
pero eso no lo beneficio, ya que su sistema de sonar eran unas vibraciones
insoportables, así sabía exactamente donde se encontraba el intruso, ¿Era ese
el Rahakanariwa que temían los indios? Mientras iba a coger el arma sus dedos
se tropezaron con su flauta, sin pensarlo la agarro y comenzó a tocarla. El
enorme vampiro pareció encogerse mientras recogía sus alas. Al animal
retroceder vio un pequeño chorro que salía de la pared, supo que había llegado
a su destino. El agua de la salud no se encontraba en un lago inmenso como
decía la leyenda, eran unas gotas que salían de la roca viva. Coloco la
calabaza pero enseguida que cayeron las primeras gotas, el agua desapareció,
recordó la ley sobre la que le había hablado Walimai y tuvo que entregar su
flauta para obtener el agua. Llegaron Nadia y Alex a la ciudad y Walimai los
esperaba acompañado por Borobá, el pequeño mono apenas vio a su ama y salió
corriendo a colgarse en su cuello, Nadia le dijo a Alex que tuvo que entregar
su talismán y Alex le contó sobre su flauta. Los jóvenes estaban extenuados,
cubiertos de arañazos y magulladuras. El anciano brujo no dio muestras de
sorpresa, los recibió con la misma seriedad que hacía todo. Les indico que ya
tenían que partir, que no había tiempo para descansar, tenían que salir de la
montaña durante la noche. Walimai le entrego a Alex una bolsita de piel que
colgaba de su bastón con unas hojas y le dijo que las moliera y las mezclara
con el agua para sanar a su madre, también le dijo que si no fuera nahab fuera
su sucesor. Alex saco la piedra de su bolsillo y vio que no era verde, sino
amarillenta y que tenía el valor de la mica de El Dorado, había hecho bien al
rechazar la tentación. Se llevó la piedra de recuerdo, se la daría a su madre, Lisa
Cold. Walimai les sopló humo de una hoja para que olviden el camino.
17) El Pájaro
Caníbal - Al día siguiente regresaron a Tapirawa-teri. Al aproximarse vieron el
brillo de los helicópteros entre los árboles y supieron que la civilización de
los nahab finalmente había alcanzado la aldea, Walimai decidió quedarse en el
bosque mientras los niños procedieron. Antes de seguir, Alex le entrego a
Walimai su navaja Swiss Army y le explicó cómo usarla, Walimai dijo que ya
estaba muy viejo para aprender sobre los metales y trucos de los Nahab, pero no
quiso ser descortés y se lo colgó del cuello. Veían muchos soldados, pero de
repente vieron a tres personas y aunque estaban lejos los reconocieron
perfectamente. Eran Kate Cold, César Santos y el fotógrafo inglés Timothy
Bruce. Se acercaron lentamente, el grito de alegría que dio Kate Cold sólo se
compara al que dio César Santos. Los niños estaban cortados y tenían
magulladuras en todas partes, César Santos alzó a su hija en sus brazos
mientras Kate Cold controlo su alegría y le dio una bofetada a su nieto por el
susto que la había hecho pasar. Alexander contó lo que había pasado brevemente,
sin algunas partes. Mauro Carías también estaba ahí, y el capitán Ariosto, la
doctora Torres y el profesor Leblanc, quien tenía picadas de abejas por todas
partes. Mauro Carías buscaba a los indios, los de la expedición no sabían para
que pero Nadia y Alex si, Nadia dijo que se había ido muy lejos, pero la
doctora Torres la convenció a que los llamara explicando la necesidad de
vacunarlos. Esa noche Nadia logró contactar a Walimai y le dijo que tenía que
decirle a la gente de la neblina que se acercaran a los nahab. Al otro día se
acercó Iyomi y recibió una escudilla de carne con maíz, pero se fue. Ya por la
tarde regresó Iyomi con toda su tribu. Carías mandó a Nadia a explicarles las
vacunas, y sugirió que los hombres dieran el ejemplo y fueran primero. Ella lo
desafío y le dijo que él debería ir primero, la sonrisa que llevaba en la cara
siempre se borró por un momento, y una expresión de terror pasó brevemente a
sus ojos. Nadia habló con Iyomi y dijo que lo pensarían, de repente Iyomi
murmuró una orden y todos desaparecieron, esa noche los soldados montaron
guardia esperando un ataque. Nadia despertó a la medianoche al sentir que la
doctora Torres dejaba la tienda, decidió seguirla. Nadia vio a la doctora
besando a Mauro Carías. A la mañana siguiente apareció la gente de la neblina
con cestas llenas de frutas y un gran tapir muerto para devolver los regalos
recibidos el día anterior. Aunque no soltaban sus armas, los soldados se veían
más relajados. Nadia les recordó de las vacunas. Se ofreció para ser la primera
vacunada, pero eso ofendió a Tahama y a sus guerreros, ellos irían primero. La
doctora Torres hizo colocar una mesa en la sombra y desplegó sus jeringas y
frascos mientras Mauro Carías los organizaba en fila para que nadie se quede
sin vacunarse. Entretanto, Nadia le contó a Alex lo sucedido la noche pasada,
Alex sospechaba algo pero pensaron que el dinero del empresario y sus modales
conquistaron a la doctora. Discutían sobre sus visiones, como el Rahakanariwa
se soltaba de su caja mientras los indios estaban atados a los árboles. De
repente Alex y Nadia se miraron aterrorizados y se dieron cuenta en la trampa
que habían caído, sin pensarlo Alex fue y tiro a Tahama al suelo, quien estaba
a punto de ser vacunado. Le explicaba a los indios que eso no los salvaría, que
el Rahakanariwa estaba en los frascos.
18) Manchas de
Sangre - La doctora Torres no perdió la calma, decía que todo era una fantasía
de los niños y ordeno que el capitán Ariosto se los llevara y se dispuso a continuar
con su tarea enseguida. De repente Karakawe intervino, era un funcionario del
Departamento de Protección Indígena y explicó que su misión consistía en
averiguar porque perecían en masas las tribus en el Amazonas, sobre todo las
que vivían cerca de oro y diamante. Hace tiempo sospechaba de Carías, el hombre
que más se había beneficiado explotando la región, pero no lo había acusado. Le
pidió al Capitán Ariosto que requise las vacunas, dijo que las llevaría a un
laboratorio porque sospechaba que tenían una dosis mortal del virus de
sarampión. Inmediatamente el capitán le disparó al pecho y murió al instante.
Carías empujó a la doctora y agarro su arma, César Santos corría a proteger a
la doctora pero Carías vació su pistola en los frascos de las vacunas, el
líquido derramando por todo el piso. Tahama lanzó un alarido escalofriante y
descargó un garrotazo en la cabeza de Carías, quien se desplomó como un saco en
el suelo. El capitán Ariosto apuntó su arma hacia Tahama, pero Alex se estrelló
contra sus piernas y el mono de Nadia, Borobá, le saltó a la cara. En los
escasos segundos que los soldados lograron organizarse y desenfundar sus
pistolas, la tribu se dispersó. Las mujeres y los niños escaparon como ardillas
y los hombres alcanzaron a lanzar varias flechas antes de huir también. Los
soldados disparaban a ciegas mientras Alex todavía luchaba con Ariosto, ayudado
por Nadia y Borobá. El capitán le dio un golpe a Alex en la mandíbula con
pistola mientras se sacudió a Nadia y a Borobá. Kate Cold corrió a socorrer a
su nieto, arrastrándolo fuera del centro de tiroteo. Con los gritos, nadie oía
las órdenes de Ariosto y en pocos minutos la aldea estaba manchada de sangre
con 3 soldados heridos de flecha, varios indios muertos, el cadáver de Karakawe
y el cuerpo inerte de Carías. Una mujer había caído atravesada por balas con un
bebé en sus manos, que quedó tirado en el piso. Ludovic Leblanc, que desde la
aparición de la tribu se había mantenido a prudente distancia, parapetado
detrás de un árbol tuvo una reacción inesperada, saco valor de alguna parte,
cruzó el campo de batalla y rescató al niño, se lo entrego a Kate alegando que
ella era mujer y sabía qué hacer. La doctora Omayra Torres, bañada en lágrimas
sostenía entre sus piernas la cabeza de Carías, resulta que se iban a casar,
besaba su rostro y le pedía que no se muera. La doctora era la cómplice de
Carías, no Karakawe. El plan de Carías para exterminar a los indios era
inyectándolos con sarampión. Desde hace varios años los indios morían en masas
debido a esa enfermedad y otras similares. Nadie hubiera pensado que la doctora
Omayra Torres, designada para vacunar a los indios, hubiera hecho eso para que
su amante se apropiara de esas tierras. Habían exterminado a varias tribus sin
levantar sospechas. Karakawe había pagado con su vida, pero el plan fracasó
gracias a él. Carías pretendía que la expedición de International Geographic
dijera que se habían tomado las precauciones y tenían evidencia que fueron
vacunados, al Ariosto oír la acusación de Karakawe le disparó para proteger a
Carías y protegerse el mismo. La vida de los expedicionarios corría grave
peligro, ya que a Ariosto no le convenía que ellos contarán lo pasado, pero
fueron listos y decidieron ponerse en su lado. Pretendieron que él los había
salvado de los indios, lo hicieron héroe, pero cuando llegarán iban a decir lo
ocurrido. A la noche comieron por turnos mientras los soldados los vigilaban, y
durmieron en tiendas. Ariosto dijo que era para estar mejor protegidos, pero
sabían que era para tenerlos bajo su control. Los dividió en grupos en las
tiendas, pero sentía odio hacia Alex por lo que le había hecho, a él no le
asignó carpa, lo separó. Lo ató a un árbol lejos de las tiendas y las lámparas,
Kate pensaba que Ariosto lo iba a matar. Nadia mandó a Borobá a buscar ayuda.
Nadie durmió, Leblanc salió de su tienda con la disculpa de que necesitaba
hacer sus necesidades, pero se quedó jugando naipes y bebiendo vodka con
Ariosto.
19) Protección - Nadia decidió salir, se hizo
invisible como los indios, primero se puso en el estado mental de la
invisibilidad y luego se redujo a la nada. Borobá trajo a Walimai, quien soltó
a Alex con su navaja Swiss Army y se lo llevo a la selva donde también estaba Nadia.
Dos bestias invadieron el Tapirawa-teri y todos, Ariosto, los expedicionarios y
los soldados cayeron. La tribu vigilaba el campamento. A la mañana regresaron y
no había nadie. Los nahab fueron despertando poco a poco sin saber donde
estaban, vomitando, llorando y tosiendo con terribles dolores en la cabeza y
las articulaciones, pero no había marcas de violencia. Los soldados estaban
perdidos sin su capitán, cuando César Santos tomó el mando lo obedecieron.
Pensaron que los indios los trajeron hasta allí para salvarlos de la Bestia. De
pronto la tribu entera apareció, Iyomi comenzó a dar un largo discurso que
nadie entendió. A la media tarde llegaron los niños con Walimai, Kate y César
los abrazaron aliviados. Ya que Nadia estaba ahí podía traducir y aclararon
algunos puntos. Alex le contó a su abuela lo que sabía sobre las bestias, menos
donde viven. Le dijo que sí escribía de ellas las encerrarían, decidió escribir
sobre la gente de la neblina y los malvados como Carías y Ariosto. Quería
llevar a la doctora Torres al tribunal. Los indios y los nahab aclararon todo y
regresaron al antiguo Tapirawa-teri donde Timothy Bruce recuperó sus cámaras y
rollos y Alex encontró su bolso con el agua de la salud intacta. Llegó el
momento de despedirse, intercambiaron regalos, Alex le dio su brújula a Tahama
y este le dio unos dardos con curare y una cerbatana de tres metros. Al final
Walimai le entregó a Nadia una pequeña cesta y el helicóptero, conducido por
César Santos que nunca lo había hecho, se fue.
20) Caminos Separados - El viaje de regreso a Santa
María de la Lluvia fue una pesadilla porque César Santos tardó más de una hora
en dominar los controles y estabilizar el helicóptero, nunca había volado uno,
pero decía que era muy parecido a su avioneta y que él podía volarlo. Pensaban
que no llegaban vivos, pero llegaron y se instalaron en el pequeño hotel de
Santa María de la Lluvia, el día siguiente irían hasta Manaos donde tomarían
aviones a sus países. Hicieron el viaje en barco ya que la avioneta de César
Santos no prendía a pesar de que tenía un nuevo motor. El amigo de Timothy
Bruce, Joel González estaba bastante repuesto y fue con ellos. Las monjas del
hospital dijeron que los 3 soldados se recuperarían porque las flechas no
estaban envenenadas, pero que el futuro de Mauro Carías no se veía bien, en el
mejor de los casos iba a quedar incapacitado en una silla con la mente en las
nubes siendo alimentado por una sonda. Omayra no se separaba de él, y no sabía
que Ariosto había muerto inexplicablemente y no podía protegerla, tampoco
pensaba que los extranjeros dirían lo pasado y se tendría que enfrentar a la
justicia. Nadie la entendía, pero el padre Valdomero, que le dio ayuda
espiritual, sospechaba hace tiempo de Carías y las declaraciones de la mujer lo
afirmaron. César Santos había salvado uno de los frascos de la dosis del virus
como prueba, él sabía que Karakawe trabajaba protegiendo a los indios, eran
amigos, Karakawe le entrego el frasco para que lo guardara, probablemente él
sospechaba. Timothy Bruce también tenía prueba de como Carías rompió los
frascos y como Ariosto asesinó a Karakawe ya que cambió los rollos que le había
quitado Ariosto mientras él jugaba naipes con Leblanc. El padre Valdomero
sugirió crear una fundación para proteger al Ojo del Mundo y a la gente de la
neblina, esto lo querían hacer y harían lo posible, Leblanc sería el
presidente. Nadia le entregó la cesta que le había dado Walimai a Alex, tenía
los 3 huevos, que eran diamantes, Nadia le dijo que eran para que negociara con
los Nahab. Le dijo que se los diera a su abuela cuando llegaran a su país, ella
sabría qué hacer con ellos. El libro acaba con la despedida de Nadia y Alex,
mejores amigos para siempre.